Desde el 1 de enero de 2024, está en vigor la Ley de planificación del calor, que otorga a los municipios un papel clave en la transición térmica. Nosotros, más de 200 asociaciones medioambientales y actores de la sociedad civil, acogemos con satisfacción la planificación del calor como una herramienta estratégica para un suministro de calor seguro y climáticamente neutro. Al mismo tiempo, advertimos contra la falsa solución de hidrógeno:
El hidrógeno es ineficiente, es poco probable que esté disponible y seguirá siendo caro a medio y largo plazo. El hidrógeno en la planificación de la calefacción municipal representa, por lo tanto, una trampa de costes para los municipios y sus ciudadanos. Además, el hidrógeno representa una amenaza para los objetivos climáticos nacionales en la planificación del calor.








