La publicación muestra que los comerciantes de materias primas operan en muchos puntos de la cadena de suministro y, por lo tanto, son eslabones importantes para la transparencia, la trazabilidad y la aplicación de las normas. Hasta ahora, sin embargo, no hacen justicia a esta importancia excepcional. Esto también se debe a que no están obligados a controlar su cadena de suministro en busca de riesgos para los derechos humanos y el medio ambiente. Si no lo hacen, comparten la responsabilidad de las violaciones de los derechos humanos y la degradación ambiental en el sector minero.
Este hecho ha recibido hasta ahora muy poca atención de los medios de comunicación y la política. Por lo tanto, en los próximos años, desde la perspectiva de la sociedad civil, debe tratarse de hacer que las actividades de los comerciantes de productos básicos sean más visibles para el público y de abogar por su regulación.









