El AECG, el TCE y el medio ambiente no son ecológicos
PowerShift ha publicado hoy una nueva FactSheet que muestra las inversiones canadienses en proyectos fósiles en la UE, destacando el potencial de litigios ISDS en el marco del CETA.
El resultado de las próximas elecciones federales juega un papel decisivo en la política climática en los próximos años. Tal vez una nueva coalición decida en qué dirección debe avanzar la política comercial y de inversión alemana. Durante muchos años, acuerdos como el Acuerdo UE-Canadá (CETA) han socavado la democracia y la protección del clima a escala mundial. A los inversores, por ejemplo en el sector de la energía fósil, se les conceden derechos especiales, lo que pone en peligro a las generaciones presentes y futuras, así como al planeta. El AECG amplía significativamente las posibilidades existentes para que las empresas reclamen derechos legales, lo que impide una protección climática efectiva.
La solución de diferencias entre inversores y Estados se incluye en los acuerdos comerciales y de inversión. Esto otorga a los inversionistas extranjeros el derecho a demandar a los estados en tribunales arbitrales sobre la base de derechos de propiedad vagos y bien definidos para pagos de compensación si ven que sus ganancias están en peligro por las leyes, por ejemplo, para proteger el medio ambiente o los derechos humanos. El AECG es el primero de una serie de acuerdos de la UE en introducir un sistema de tribunales de inversiones en lugar del sistema «tradicional» de resolución de litigios entre inversores y Estados. Desafortunadamente, sin embargo, estas reformas no van lo suficientemente lejos, por lo que las demandas potenciales bajo el nuevo sistema siguen siendo posibles. Por consiguiente, el Bundestag y el Bundesrat deben rechazar la ratificación del CETA.
Derechos de autor: Actuar de manera diferente – Protesta del CETA, Pro GE, CC BY 2.0, https://www.flickr.com/photos/proge/28271987108/








