Con el fin de seguir profundizando el comercio entre la UE y Chile, rico en recursos, y en particular para seguir promoviendo el comercio de materias primas y productos agrícolas, los socios económicos han ampliado su acuerdo, que está en vigor desde 2003. A esto se añade un capítulo sobre energía y materias primas, derechos especiales para las empresas y otros capítulos ineficaces sobre comercio e igualdad de género, así como sistemas alimentarios sostenibles.
Este acuerdo comercial y de inversión tiene por objeto permitir a Chile generar valor a nivel local y beneficiarse más de la extracción de sus materias primas, al tiempo que da a las empresas europeas acceso a materias primas clave para la reestructuración y digitalización de la industria nacional. Los políticos europeos elogian el acuerdo como una «asociación en pie de igualdad». Pero, ¿es eso cierto?
La guía del acuerdo ampliado de comercio e inversión entre la UE y Chile aborda sus consecuencias para la población, el medio ambiente y la economía de Chile. Concluye que el acuerdo contradice los objetivos autoimpuestos de la UE para una transformación ecológica justa a nivel mundial y es más normal.







