Berlín, 17 de marzo de 2026: El debate sobre la seguridad del suministro y la expansión acelerada de la minería nacional a menudo habla de normas medioambientales y sociales europeas particularmente elevadas. Un nuevo estudio realizado por PowerShift y la Asociación Alemana de Conservación de la Naturaleza (NABU) en cooperación con expertos en minería e inversión cuestiona esta suposición.
El análisis muestra que existen lagunas significativas en el marco jurídico existente para los proyectos mineros. En particular, existe una clara necesidad de mejorar la participación democrática de las personas afectadas y la evaluación exhaustiva de los impactos ambientales, desde la exploración hasta el desmantelamiento de un proyecto de materias primas.
«Sin embargo, la afirmación de que Europa ya tiene los más altos estándares mineros es políticamente conveniente no resiste el escrutinio. Aquellos que hablan de un papel pionero deben cerrar las brechas existentes y permitir la participación democrática en lugar de perseguir una mayor desregulación", dice Maja Wilke, experta en materias primas de PowerShift.
El debate sobre el futuro de la Directiva marco sobre el agua es especialmente delicado. La protección del agua y del agua potable no debe subordinarse a los objetivos de aceleración de la política industrial.
«La Directiva marco sobre el agua es un pilar clave de la protección europea del agua y garantiza, entre otras cosas, la calidad de nuestra agua potable. Si hablamos de fortalecer la extracción de materias primas domésticas, esto no debe ir en detrimento de este estándar de protección. Una política responsable en materia de materias primas debe tener en cuenta desde el principio la protección del medio ambiente y del agua, y no relativizarla retrospectivamente», explica Anna Schönwald, responsable de políticas de materias primas de la NABU.
El estudio documenta los problemas recurrentes en los procedimientos de concesión de permisos, incluidas las consultas tardías, los plazos cortos para formular observaciones y el acceso insuficiente a la información. Por lo tanto, la participación amenaza con convertirse en una formalidad, mientras que los conflictos y litigios son más probables.
«La participación democrática no es un obstáculo, sino una condición previa para la adopción de decisiones legítimas y sostenibles. Involucrar a las comunidades demasiado tarde o insuficientemente socava la confianza y es probable que conduzca a la resistencia entre la población local", explica Michael Reckordt, experto en materias primas de PowerShift.
Los autores concluyen que una política europea sostenible de materias primas no debe basarse en la reducción de los derechos medioambientales y de participación. En cambio, se necesita una estrategia para reducir la demanda, fortalecer la economía circular y regular estrictamente la minería donde sea inevitable.
Puede encontrar más información y el estudio completo en: https://power-shift.de/wasser-eu-rohstoffstrategie/
Si tiene alguna pregunta, no dude en ponerse en contacto con:
- Maja Wilke, consultora de PowerShift para la política de materias primas, maja.wilke@power-shift.de, +49 (0)30 42085295
- Anna Schönwald, consultora de NABU para la política de materias primas, anna.schoenwald@NABU.de, +49 (0)30 284 984 1665
- Michael Reckordt, Oficial de Políticas de PowerShift, michael.reckordt@power-shift.de, +49 (0)163 6336372








